Colonia Augusta Emérita



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Placa de Dión Casio en el Ayuntamiento de Mérida
Entorno al año 25 a.C., todavía no terminadas las Guerras Cántabras, Octavio Augusto manda fundar una colonia en la provincia Lusitana con el nombre de Augusta Emerita. Los pobladores fueron los soldados formados por dos legiones veteranas de las Guerras Cántabras: Legio V Alaudae y Legio X Gemina. Así lo menciona el historiador Dión Casio (Dio Cassius Cocceianus, 155-229 d.C.), en su "Historia de Roma" (53, 25, 2).

Cuando se terminó esta guerra (la de los cántabros y astures) Augusto licenció a los soldados veteranos y ordenó que fundaran en la Lusitania una ciudad con el nombre de Augusta Emerita.

El legado Publio Carisio estaba al mando de la fundación cuyo objetivo principal fue asentar a estos legionarios veteranos de las guerras Cántabras. Augusta Emerita estaría situada en una zona poco romanizada, en medio de vettones, túrdulosy lusitanos que ocupaban hasta entonces el extremo suroccidental de la Península. La ciudad se situó entre dos ríos: el Guadiana (Anas) y el Albarregas (Barraeca). El dintel de los ríos muestra a ambos ríos, el Anas con aspecto de anciano y de joven el Barraeca.
Octavio Augusto como Sumo Pontífice
Octavio Augusto como Sumo Pontífice

El urbanismo de la ciudad de Mérida (que seguía el plano ortogonal hipodámico) estuvo determinado por los puentes del Guadiana y del Albarregas. El puente sobre el Guadiana es una construcción funcional. Se construyó sobre una isla central sobre el río, siendo uno de los puentes más largos del mundo romano y el que da sentido al urbanismo de la ciudad ("genitor urbis"). En este puente arrancaba la calle principal ("decumanus maximus") que recorría la ciudad de este a oeste y el "kardus maximus" que lo hacía de norte a sur.

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La muralla se construyó para defender a la ciudad y para delimitar el recinto. Era un gigantesco muro fabricado con mortero, mampostería irregular con cal y sillares, construida sobre la roca virgen y con diferentes puertas y torreones. La ciudad romana tenía todos los requisitos de una gran ciudad: dos foros, municipal y provincial, templos, termas, (teatro, anfiteatro y circo), calzadas, necrópolis, puentes, embalses, acueductos, etc.

La ciudad pronto empezó a ser un foco importantísimo de la región. Su ubicación era perfecta: se situó al margen del río Guadiana y en la confluencia de importantes vías de comunicación (hacia Asturica Augusta, Olisipo, Hispalis, Corduba, Toletum, Caesaraugusta, Metellinun, Mirobriga...). Las colinas que circundan no sólo la protegían, sino que son el sitio perfecto para la construcción de grandes edificios como el teatro y el anfiteatro. Todo esto contribuyó a que Emerita Augusta se convirtiera en una de las ciudades romanas más importantes del Imperio Romano, pasando pronto a ser la capital de la Lusitania, una de las tres provincias en que se dividía a la Hispania Romana. Y con ello el imperio romano daba un paso más hacia la romanización de Hispania.