EXPLOTACIONES MINERAS EN EL NOROESTE

LA MINERÍA EN LA GALLAECIA

La costa gallega era transitada en la edad antigua, ya desde el año 1000 a.C., por las naves griegas y fenicias, que en la ruta hacia las islas Casitérides (las islas del Estaño relacionadas con las Cíes), hacían escala en algunas rías. Sin embargo, Galicia entró en la historia escrita con la llegada de los romanos en el siglo I a.C., comenzando así su romanización. Fueron precisamente estos pobladores quienes le dieron nombre (Gallaecia) y organizaron su primera administración en tres distritos (conventus), con capitales en Lucus Augusti (Lugo), Bracara Augusta (Braga) y Artúrica Augusta (Astorga). La huella de los romanos se deja ver en las murallas de Lugo; el puente romano sobre el Miño, en Gondomar, y la Torre de Hércules, en A Coruña.


LA MINERÍA EN LA ROMANIZACIÓN

La riqueza minera fue uno de los motivos que explica la llegada de los pueblos colonizadores, incluidos los romanos, durante el primer milenio a. C. Los principales distritos mineros de esta época eran el de Cartago Nova y el de Cástulo. En Cartago Nova se extraía plata y plomo. En Cástulo destacaba la mina del Centenillo. Para la extracción del oro del noroeste peninsular, incluso se demolieron montañas. El cobre se extraía de Río Tinto, el plomo del sur y del sureste, el estaño de las tierras gallegas y el hierro de las tierras cántabras y vascas.
Las explotaciones podían estar regentadas por el propio estado romano o arrendadas a particulares. Las minas eran trabajadas sobre todo por esclavos o presos y por algunos hombres libres. Las condiciones de trabajo eran muy duras: estrechas galerías subterráneas, escasa ventilación e iluminación, derrumbamientos...
Los romanos mejoraron mucho las técnicas de drenaje del agua de las minas mediante sistemas como el "tornillo de Arquímedes" (un tronco de madera con una espiral metálica que al girar subía el agua para expulsarla fuera). También usaron norias, ruedas con cangilones, poleas y otros sistemas.
En general, el desarrollo de la minería de la cultura castrense viene avalado por una tradición de autores clásicos (Posidonio, Justino, Estrabón, Marcial, Plinio, Polibio, Ailio Itálico, etc.), llena de tradiciones legendarias ( el viaje del comerciante irlandés Creidne, la ruta fenicia, tartesa y cartaginesa de las islas Casitérides, el viaje de los Argonautas al jardín de las Hespérides, la estancia de Hércules en Brigantium, las aureanas del Sil...) y que se demuestra por la intensivo uso de los yacimientos que hicieron los romanos con sus técnicas de extracción. En este sentido, según el testimonio de Plinio, en el momento de máxima actividad de los yacimientos del noroeste peninsular, más de 20.000 libras de oro pasaban a las arcas del fisco romano, gracias a esclavos indígenas. Los castrenses usaban vinagre y azufre para romper las piedras y agujereaban los montes para producir derrumbes, técnica denominada ruina montium por los romanos, que la perfeccionaron en su beneficio, particularmente en el yacimiento de las Médulas de Carucedo, el mayor emporio de la metalurgia romana del Noroeste.


LA DIVES GALLAECIA

Tras más de dos siglos de una espléndida situación económica y social basada en las explotaciones mineras, el equilibrio social alcanzado por la provincia del NO. de Hispania se vio en peligro. Tal era la importancia del NO. como fuente de riqueza del imperio que algunos estudiosos han calculado que sólo de las minas de las Médulas fueron extraídos 96.000 Kg. de oro en 250 años. Es esta riqueza la que hizo que Silio Itálico se refiriese a Galicia como la dives Gallaecia (rica Galicia).
Si a las explotaciones de las Médulas y a las del Teleno (considerada por el III Congreso Europeo "Las obras públicas romanas" la mayor mina de oro romana) se suman las de menor tamaño en las cuencas fluviales de los ríos Sil, Miño, Navia, Ibias y Eo, se dibuja la gran magnitud económica y demográfica que las minas tuvieron durante los dos primeros siglos en el imperio romano.
Hoy en día está establecido que las explotaciones mineras del NO. estaban atendidas principalmente por hombres libres, la mayoría peregrinos, que residían con sus familias en los castros próximos. Así, unos se dedicaban a la agricultura, explotando las mejores sierras que permitían el abastecimiento de la mano de obra minera, y otros proporcionaban las materias primas y manufacturas necesarias (herramientas, maderas...). Por otro lado, los poblados de mineros albergaban al personal cualificado que efectuaba el control técnico de la explotación.
Los excedentes económicos de estas explotaciones mineras eran dirigidos al tesoro del emperador, pero una gran parte de la riqueza producida por estas explotaciones y sus industrias auxiliares permanecía en los tesoros de los dirigentes locales. De estos excedentes locales, una parte se destinaba a la construcción de obras y edificios públicos, y la otra permanecía en los tesoros locales en el interior de las ciudades.
Las fuentes sobre este periodo de la historia, fuera de los escritos de Plinio "el viejo" son escasas. Lo que dejan en evidencia los yacimientos arqueológicos de los últimos años y la riqueza de los yacimientos de origen alto imperial en toda la provincia.
En los inicios del siglo III, las minas de Las Médulas - como todas las minas de oro del Noroeste peninsular – dejaron de explotarse. La explicación está en la estrecha relación entre la explotación de las minas de oro y el sistema monetario romano, que cambió la economía y pasó del patrón oro al patrón plata. Lo cual tuvo tanta importancia para los territorios del NO como la alcanzada por la explotación misma de las minas hasta ahora.
Pero también en este punto se carece de fuentes antiguas que describan este momento de la historia del NO. Por lo que no se sabe que nueva actividad pudo absorber la mano de obra excelente y dar sustento a los mineros y oficios auxiliares.


ISLAS CASITÉRIDES


El estaño, según datos aportados por Plinio el Viejo, era extraído de algunas islas del Atlántico y transportado por los indígenas en naves de mimbre y cuero. También producían estaño Lusitania y Gallaecia, apareciendo en lechos de torrentes secos y en yacimientos de oro. Asimismo, en IV, 119 sitúa Plinio a las Casitérides frente a Celtiberia. Pues se dice de estas islas que también son llamadas islas del Estaño (incluso relacionadas en ocasiones con las Cíes).


PLINIO: PROCURATOR METALLORUM

Cayo Plinio Segundo, conocido como Plinio el Viejo, fue escritor, enciclopedista, y el mejor y más conocido naturalista romano. Nació en Novum Comum (Como, Italia), pero se trasladó a Roma siendo aún niño. A los 23 años ingresó en el ejército y participó en una campaña militar contra los germanos. Tras regresar a Roma, en el año 52, bajo el reinado de Nerón, estudió jurisprudencia pero al no obtener éxito como abogado se dedicó al estudio académico y la escritura. Entre los años 70 y 72, con el emperador Vespasiano, fue nombrado Procurator Metallorum, o recaudador de impuestos imperiales en el NO de Hispania. Describe en sus libros de Historia Natural las diferentes técnicas para obtener oro. Conoció Las Médulas durante su mandato político y probablemente residió cerca de ellas. En el año 79, cuando la gran erupción del Vesubio arrasó y destruyó Herculano y Pompeya, Plinio se encontraba en Miseno, cerca de Nápoles, al mando de la flota romana de Occidente. Ansioso por estudiar de cerca el fenómeno volcánico, surcó el golfo de Nápoles rumbo a Stabies (actual Castellmare di Stabie), donde perdió la vida debido a los vapores de la erupción.
Escribió numerosas obras históricas y científicas, entre las que destacan De iaculatione equestri, Studiosus, Dubius Sermo, una obra histórica en veinte volúmenes sobre las guerras germánicas, y 31 libros de historia romana desde el año 41 al 71.
La enciclopedia de Plinio, Historia Natural, consta de 37 volúmenes y es la única de sus obras conservada actualmente. Contiene 20.000 hechos importantes, extraídos de unos 2.000 volúmenes escritos por aproximadamente cien autores diferentes. Los diez primeros libros se publicaron en el año 77, los demás fueron publicados tras la muerte del autor. La enciclopedia habla de Astronomía, Geografía, Etnología, Antropología, Anatomía humana, Zoología, Botánica, Horticultura, Medicina y medicamentos elaborados con sustancias animales y vegetales, Mineralogía y Metalurgia, y Bellas Artes, además de contener una digresión sobre la historia del Arte. La importancia de esta enciclopedia reside en la enorme cantidad de información que ofrece sobre la época de Plinio y la vida cotidiana en Roma.


YACIMIENTOS Y MÉTODOS DE EXPLOTACIÓN

Los restos de las antiguas minas de oro, hierro y estaño pueden visitarse en lugares como O Courel (Lugo) o Las Médulas (León).
Los romanos supieron de los recursos de esta tierra por los pobladores locales, los castrexos, que ya extraían minerales del subsuelo, aunque con métodos muy rudimentarios (como el sistema de bateo) y pobres resultados. Los ingenieros romanos, en cambio, disponían de experiencia en la obtención de minerales en los yacimientos de Italia, Tracia y Asia Menor, y contaban con avanzados conocimientos técnicos. Sabían realizar sondeos y prospecciones, valorar cuál era la zona adecuada para excavar y sacar mayor provecho de las minas. Por eso, cuando los romanos supieron que la Hispania noroccidental era rica en minerales, enviaron sus legiones.
La conquista de Galicia no fue fácil, y Roma necesitó algo más de un siglo para ocuparla. Ocupación que comenzó en el año 137 a. de C., cuando Décimo Junio Bruto intentó derrotar por primera vez a los pueblos galaicos en una larga guerra. Solo en el año 39 a. de C., el emperador Octavio proclamó oficialmente que se había pacificado toda Hispania.
Con la pax romana, llegaron los expertos, se cavaron pozos, se abrieron galerías y comenzó la explotación minera.
Para aplicar los sistemas de extracción, que obligaban a remover millones de metros cuadrados de tierra, los romanos construyeron infraestructuras y asentamientos. También fue necesario disponer de una logística capaz de movilizar a la cuantiosa mano de obra requerida así como soldados para vigilarlos. Se construyeron calzadas, con puentes, puestos de vigilancia y campamentos militares, acueductos, embalses y canalizaciones para llevar el agua de los ríos a las minas, y se fundaron ciudades para alojar a los trabajadores de los sitios mineros.
Los romanos descubrieron el yacimiento aurífero de Las Médulas remontando la cuenca del Sil, a lo largo de cuyo recorrido desde Quiroga (Lugo) existen numerosas minas de oro romanas, entre las que se pueden destacar las de Montefurado (Lugo), Córgomo y A Medua (Ourense).
En todos los casos el sistema de explotación se basaba en el empleo de la fuerza hidráulica, según lo explicó ya el naturalista romano Plinio El Viejo.
La minería es la actividad económica de mayor importancia en Galicia, debido a la ocupación romana. A partir de los primeros tiempos fue controlada directamente por Roma.
La minería más explotada fue la del oro, aunque los romanos extrajeron también otros minerales como plomo, zinc, cobre, plata y sobre todo estaño. Estos metales los extrajeron en las minas de Covas-Moeche e Monteneme (A Coruña), Fornaza (Lugo), Outeiro de Baltar (Ourense), entre otras de menor importancia.
El oro se explotó tanto en yacimientos primarios como secundarios. Para eso fue necesario establecer un proceso de explotación y la construcción de grandes obras de ingeniería, muchas de las cuales se conservan actualmente y son motivo de admiración. Un ejemplo son las espectaculares Médulas en el Bierzo, Tres Minas (Vilapouca de Aguiar, Portugal) y, en Galicia, As Borreas de Caldesiños en Viana do Bolo (Ourense) e las minas de la Touca y Torubio, en el Courel (Lugo).
La tecnología minera romana es una herencia griega, por lo que la aportación de Roma es la difusión de dichas técnicas por todo el Imperio y su perfeccionamiento.
Las obras de ingeniería más importantes son:
  • -Construcción de una rede hidráulica de captación, traída y almacenamiento de agua. Es decir, una red de canales para el transporte de agua a partir del lugar de captación hasta la cima de la explotación, ya que el agua es un elemento básico para el arranque, arrastre y lavado de la masa que se va a explotar. El agua se capta en ríos y manantiales y se conduce por canales corrugi. Para eso los romanos tuvieron que resolver los problemas expuestos por la orografía y poder mantener un perfecto nivel de la pendiente de la conducción del agua, mediante la construcción de túneles, canales cortados en la roca y la realización de obras de fábrica. El agua, una vez captada, es conducida por los canales a la cima de la explotación y almacenada en una especie de estanque que recibe el nombre latino de stagma.
  • -"Extracción del mineral". Para cada tipo de yacimiento se utiliza una técnica distinta. En los yacimientos primarios, en las "explotaciones a cielo abierto", se utilizó un sistema mixto de humo y agua. Se calentaba la roca con material combustible y se echaba sobre ella el agua almacenada encima de la mina que, con enfriamiento repentino, se cuarteaba y al seguir; con cuñas y mazos, se deshacía la roca.
  • -En la "explotación de galería" se utiliza fundamentalmente la fuerza humana, excavando con pico y cuñas una galería, siguiendo la veta aurífera. Similar a ésta es la técnica de "explotación del pozo", ya que la única diferencia es que la veta no se sigue en horizontal sino en vertical.
  • -En yacimientos secundarios, los sistemas utilizados para la extracción del oro son varios: el "sistema peine", que se utiliza en terrazas aluviales. El agua recogida en los ríos era conducida y almacenada en grandes depósitos, para luego ser lanzada a través de unos canales, de los que salían una serie de surcos controlados por compuertas y que en la parte inferior se juntaban formando un único canal donde se realizaría la labor de decantación del oro.
  • El sistema más conocido es el de la Ruina montium, descrito por Plinio. Consiste en la construcción de una serie de galerías subterráneas. Al seguir se suelta el agua almacenada en los estanques de la parte superior de la explotación, a través de las galerías. La fuerza que trae el agua erosiona las paredes produciendo el derrumbamiento del monte. Al seguir se continúa guindando agua sobre la masa abatida para conducirla a la zona de lavaderos.
  • Otros sistemas menos importantes son el de "coronas" y el de "conchas de erosión", así como el bateado de las arenas de los ríos, aunque este último no tiene nada que ver con lo que entendemos por ingeniería romana, ya que es un proceso manual.
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Las distintas explotaciones mineras auríferas se distribuyen por conventos jurídicos:
  • Convento Bracarense: se explotaron minas de oro en la cuenca del río Avia, sobre todo en la zona del Carballiño. También destacan las de la cabecera del Arnoia y de su afluente el Tioira, entre las que salienta la explotación de los Milagros del Monte Medo (Maceda). También hubo explotaciones en la cuenca del Limia y en la cuenca hidrográfica baja del Miño.
  • La mayor concentración de minas de oro se encuentra en el occidente del convento Lucense, con explotaciones en las cuencas de los ríos Eo, Masma, Cabe, Saa, en la cuenca alta del Navia y sobre todo en la cuenca media del río Sil, cuyo afluente, el río Lor, está rodeado de explotaciones mineras, entre las que salientan la Mina de la Touca y la mina del Torubio en el Courel.
  • En el convento Asturicense encontramos minería aurífera en las cuencas del río Sil, en Valdeorras y en el río Bibei y salienta la explotación de las Borreas de Caldesiños en Viana do Bolo.
Las explotaciones mineras eran controladas por el ejército, sobre todo en los primeros tiempos, y posteriormente, también por cargos de la administración que ejercían el control técnico y administrativo.
El soporte de ingeniería y tecnológico para estas explotaciones lo proporcionaría esa mano de obra cualificada administrativo-militar. Éstos se asentaban en los grandes centros urbanos o en los asentamientos próximos a las minas. La mano de obra no cualificada que trabajaba en estas minas era esencialmente indígena y, por lo tanto, en la mayoría de los casos, libre y no esclava.
La etapa de estas explotaciones comprende aproximadamente los dos primeros siglos de nuestra era. Su aparición y desaparición está relacionada con el funcionamiento del sistema monetario romano basado en el bimetalismo oro y plata, que hacía entonces necesaria a explotación de estos metales.


ARENAS AURÍFERAS DEL SIL

La explotación de las arenas auríferas de los ríos gallegos, especialmente el Sil, continuó en la Edad del Hierro céltico, cuyos castros proporcionaron numerosos torques de oro macizo. Hasta entonces, el sistema de explotación consistía en lavar las arenas en cestos de mimbre o en peroles de madera. Testimonio de ello da el geógrafo griego Estrabón, que dice que en el noroeste el suelo presentaba afloramientos de plata, estaño y oro blanco. Y que los ríos arrastrabas estas arenas, siendo recogidas por las mujeres, que las amasaban y las lavaban en tamices tejidos en forma de cesta.
Pero es en la época romana cuando la explotación del oro de Gallaecia se transforma en una empresa gigantesca. Esta activa explotación es alabada por Estrabón, Plinio, Floro, Silio Itálico, Lucano, Marcial, Justino y Claudiano. Hasta el punto de que Marcial, siempre que habla de oro, cita Gallaecia o Astúrica. el metal explotado procedía ya de filones o bolsadas, de conglomerados diluvianos, y excepcionalmente de las arenas de los ríos.


RUINA MONTIUM EN LAS MÉDULAS DE CARUCEDO

Las Médulas, minas de oro de la época de la Hispania romana situadas en la comarca de El Bierzo, al suroeste de la ciudad de Ponferrada, en la actual provincia de León. Se hallan en las cercanías de la localidad leonesa de Carucedo, al pie de los montes Aquilianos (pertenecientes al conjunto serrano de los montes de León). Toman el aspecto de montañas de carácter ruiniforme y color rojizo, a causa de la compleja técnica extractiva utilizada por los romanos denominada ruina montium.
En primer lugar, para llevar acabo este sistema, era necesaria una gran cantidad de agua. Esta agua era cogida de los ríos y arroyos que nacen en los Montes Aquilianos a través de una inmensa red de canales que llegó a tener unos 325 kilómetros de longitud. Para ello utilizaron sobre todo una especie de gran nivel de veinte pies de longitud (unos 6 m) que Vitrivio denominó corobates. Este permitía mayor nivelación y precisión que otros aparatos topográficos como la Dioptra.
Una vez realizados los canales o corrugi con dicho sistema, el agua podía llegar a la zona de explotación, y el proceso (Ruina Montium) comenzaba. Este consistía en una primera acumulación de agua que venía por los canales de una especie de embalses situados en las partes altas de la explotación, a los que los romanos denominaban como “Piscinae”, hasta llenarlos por completo. Cuando lo creían conveniente, abrían las compuertas de estos embalses y hacían pasar el agua por las galerías escavadas en la montaña, y se producía la erosión de los materiales, toda esta masa de agua y barro era arrastrada hacia los canales de lavado o agogae. Estas galerías eran construidas previamente, lo que hace pensar en el trabajo de personal cualificado.
Los materiales más groseros se separaban antes, dando lugar a grandes cúmulos de cantos rodados. Los materiales más finos eran llevados por los canales de evacuación hacia las colas de lavado. Estas estaban cubiertas con tojo, que debido a su aspereza es capaz de retener el oro. Una vez que el tojo cumplía su labor, se quemaba en una zona de césped donde quedaría el oro.
El resultado final de todo esto fue la creación de un gran sistema de galerías en las entrañas de la montaña. Pero Las Médulas no sólo se utilizó el sistema del ruina montium para la extracción de oro, sino que en algunas zonas se utilizaron sistemas de arrastre. Estos simplemente consistían en soltar el agua de los embalses, erosionando con su fuerza los materiales, y partir de aquí seguían el proceso arriba citado.
La explotación de las médulas fue uno de los primeros atentados contra el medio ambiente, aunque supuso una gran fuente de riqueza para el Imperio. Explotadas desde fines del siglo I a.C. e incluidas entonces en la Tarraconensis, desde el 74 d.C. las vigilaba la Legión VII, estacionada en la León. Durante los dos siglos y medio en que fueron explotadas por Roma, ésta extrajo de ella cerca de 800 t de oro.
Sus picos de color ocre rojizo sobresalen entre la verde vegetación compuesta fundamentalmente por castaños, matas de roble y brezos. Las ruinas del antiguo asentamiento romano de Las Pedreiras de Lago, a orillas del lago de Carucedo, reflejan el modo de vida de sus pobladores durante la explotación de esta mina (siglos I y II d.C.).


ORO EN LA GALICIA ACTUAL

Actualmente aún se puede encontrar oro en Galicia, pero el problema es saber si los gastos de explotación compensan el producto obtenido. A pesar de ello, a lo largo de los años se ha vuelto a reincidir en que tiene que quedar algo de ese oro extraído por los romanos:
- En 1970, una empresa de Eduardo Barreiro hizo diversas investigaciones en una zona ya explotada por romanos: Brués, cerca de Carballiño. Esta, con ayuda de la Junta de Energía Nuclear, encontró un a veta de oro en un monte próximo a un río y cerca del lugar donde se realizó la investigación.
- En 1974, se formó Gold Fields Española S. A., una empresa para estudiar la rentabilidad de continuar las explotaciones en lugares como Corcoesto y Carballiño.
- En 1985, la fiebre del oro de Estados Unidos hizo que allí se publicara un artículo sobre los americanos que venían a investigar en cuencas auríferas, entre las que aparecía el Sil.
- Hace años, estuvieron a punto de ponerse en marcha dos minas de oro en Noia y Carballiño. Pero, además de tener que realizar posteriormente numerosas muestras, se creyó que no sería rentable. Porque además de que en toneladas de tierra sólo se obtienen unos gramos de oro, en Galicia habría que limpiar el metal de sulfuros a los que aquí aparece unido. Lo que sería un costoso proceso que no compensaría.
En algunas comarcas aún existen las tradicionales aureanas, mujeres que se dedican a peneirar la arena de los ríos gallegos. Era oficio característico de la parroquia de Seadur (Larouco) y de otros ayuntamientos como O Barco de Valedoras, Petín y Queiroga. Las aureanas también son llamadas sileuras, y a comienzos del s. XIX aún les era rentable.
Además, hasta hace pocos años se dedicaban a ello las mujeres de San Clodio, y en general las aureanas y oureiras del Sil y afluentes. Así como mujeres y niños que lavaban los aluviones de casiterita (óxido de estaño) con oro en Xirasca, Pesqueira y el Viso.